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San Francisco murió en la Porciúncula al atardecer del 3 de octubre de 1226, y su cuerpo fue enterrado al día siguiente en la iglesia de San Jorge, de Asís. El 25 de mayo de 1230 fue trasladado solemnemente a la nueva basílica construida en su honor y, para evitar hurtos de tan valiosa reliquia, se le enterró con tal secreto, que no se sabía el lugar exacto en que reposaba. Así pasaron los siglos, sin que los papas permitieran exploraciones, hasta que Pío VII autorizó las oportunas excavaciones: la tumba y el cuerpo del Santo se hallaron, debajo del altar mayor de la Basílica, el 12 de diciembre de 1818. Acomodado el lugar, se expuso allí el sarcófago a la veneración de los fieles. En 1978 Pablo VI autorizó un nuevo reconocimiento de los restos del Santo que, una vez tratados de manera conveniente, fueron repuestos en la cripta rehabilitada. León XII estableció en 1824 que la Orden franciscana celebrara la fiesta del Hallazgo, fiesta ahora suprimida.
El primer compañero de San Francisco fue el hermano Bernardo de Asís, cuya conversión fue de la siguiente manera: San Francisco vestía todavía de seglar, si bien había ya roto con el mundo, y se presentaba con un aspecto despreciable y macilento por la penitencia; tanto que muchos lo tenían por fatuo y lo escarnecían como loco; sus propios parientes y los extraños lo ahuyentaban tirándole piedras y barro; pero él soportaba pacientemente toda clase de injurias y burlas, como si fuera sordo y mudo. Messer Bernardo de Asís, que era de los más nobles, ricos y sabios de la ciudad, fue poniendo atención en aquel extremo desprecio del mundo y en la gran paciencia de San Francisco ante las injurias, y, viendo que, al cabo de dos años de soportar escarnios y desprecios de toda clase de personas, aparecía cada día más constante y paciente, comenzó a pensar y decirse a sí mismo:
-- Imposible que este Francisco no tenga grande gracia de Dios.
Y así, una noche lo convidó a cenar y a dormir en su casa. Y San Francisco aceptó; cenó y durmió aquella noche en casa de él.
Entonces, messer Bernardo quiso aprovechar la ocasión para comprobar su santidad. Le hizo preparar una cama en su propio cuarto, alumbrado toda la noche por una lámpara. San Francisco, con el fin de ocultar su santidad, en cuanto entró en el cuarto, se echó en la cama e hizo como que dormía; poco después se acostó también messer Bernardo y comenzó a roncar fuertemente como si estuviera profundamente dormido. Entonces, San Francisco, convencido de que dormía messer Bernardo, dejó la cama al primer sueño y se puso en oración, levantando los ojos y las manos al cielo, y decía con grandísima devoción y fervor: «¡Dios mío, Dios mío!» Y así estuvo hasta el amanecer, diciendo siempre entre copiosas lágrimas: «¡Dios mío!», sin añadir más (2). Y esto lo decía San Francisco contemplando y admirando la excelencia de la majestad divina, que se dignaba inclinarse sobre el mundo en perdición, y se proponía proveer de remedio, por medio de su pobrecillo Francisco, a la salud suya y de tantos otros. Por esto, iluminado de espíritu de profecía, previendo las grandes cosas que Dios había de realizar mediante él y su Orden y considerando su propia insuficiencia y poca virtud, clamaba y rogaba a Dios que con su piedad y omnipotencia, sin la cual nada puede la humana fragilidad, viniera a suplir, ayudar y completar lo que él por sí mismo no podía.
Messer Bernardo veía, a la luz de la lámpara, los actos de devoción de San Francisco, y, considerando con atención las palabras que decía, se sintió tocado e impulsado por el Espíritu Santo a mudar de vida. Así fue que, llegado el día, llamó a San Francisco y le dijo:
-- Hermano Francisco: he decidido en mi corazón dejar el mundo y seguirte en la forma que tú me mandes.
San Francisco, al oírle, se alegró en el espíritu y le habló así:
-- Messer Bernardo, lo que me acabáis de decir es algo tan grande y tan serio, que es necesario pedir para ello el consejo de nuestro Señor Jesucristo, rogándole tenga a bien mostrarnos su voluntad y enseñarnos cómo lo podemos llevar a efecto. Vamos, pues, los dos al obispado; allí hay un buen sacerdote, a quien pediremos diga la misa, y después permaneceremos en oración hasta la hora de tercia, rogando a Dios que, al abrir tres veces el misal, nos haga ver el camino que a Él le agrada que sigamos.
Respondió messer Bernardo que lo haría de buen grado. Así, pues, se pusieron en camino y fueron al obispado. Oída la misa y habiendo estado en oración hasta la hora de tercia, el sacerdote, a ruegos de San Francisco, tomó el misal y, haciendo la señal de la cruz, lo abrió por tres veces en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Al abrirlo la primera vez salieron las palabras que dijo Jesucristo en el Evangelio al joven que le preguntaba sobre el camino de la perfección: Si quieres ser perfecto, anda, vende todo lo que tienes y dalo a los pobres, y luego ven y sígueme (Mt 11,21). La segunda vez salió lo que Cristo dijo a los apóstoles cuando los mandó a predicar: No llevéis nada para el camino, ni bastón, ni alforja, ni calzado, ni dinero (Mt 10,9), queriendo con esto hacerles comprender que debían poner y abandonar en Dios todo cuidado de la vida y no tener otra mira que predicar el santo Evangelio. Al abrir por tercera vez el misal dieron con estas palabras de Cristo: El que quiera venir en pos de mí, renuncie a sí mismo, tome su cruz y sígame (Mt 16,24). Entonces dijo San Francisco a messer Bernardo:
-- Ahí tienes el consejo que nos da Cristo. Anda, pues, y haz al pie de la letra lo que has escuchado; y bendito sea nuestro Señor Jesucristo, que se ha dignado indicarnos su camino evangélico.
En oyendo esto, fuese messer Bernardo, vendió todos sus bienes, que eran muchos, y con grande alegría distribuyó todo a los pobres, a las viudas, a los huérfanos, a los peregrinos, a los monasterios y a los hospitales. Y en todo le ayudaba, fiel y próvidamente, San Francisco.
Viendo uno, por nombre Silvestre, que San Francisco daba y hacía dar tanto dinero a los pobres, acuciado de la codicia, dijo a San Francisco:
-- No me has terminado de pagar aquellas piedras que me compraste para reparar las iglesias; ahora que tienes dinero, págamelas.
San Francisco se sorprendió de semejante avaricia, y, no queriendo altercar con él, como verdadero cumplidor del Evangelio, metió las manos en la faltriquera de messer Bernardo y, llenándolas de monedas, las hundió en la de messer Silvestre, diciéndole que, si más quisiera, más le daría.
Messer Silvestre quedó satisfecho y se fue con el dinero a casa. Pero por la noche, al recordar lo que había hecho durante el día, se arrepintió de su avaricia y se puso a pensar en el fervor de messer Bernardo y en la santidad de San Francisco; a la noche siguiente y por otras dos noches recibió de Dios esta visión: de la boca de San Francisco salía una cruz de oro, cuya parte superior llegaba hasta el cielo, mientras que los brazos se extendían del oriente al occidente. Movido por esta visión, dio, por amor de Dios, todo lo que tenía y se hizo hermano menor; y llegó en la Orden a tanta santidad y gracia, que hablaba con Dios como un amigo habla con su amigo, como lo comprobó repetidas veces San Francisco y se dirá más adelante.
Asimismo, messer Bernardo recibió de Dios tanta gracia, que con frecuencia era arrebatado en Dios durante la contemplación; y San Francisco decía de él que era digno de toda consideración y que era él quien había fundado esta Orden, porque fue el primero en abandonar el mundo sin reservarse cosa alguna, sino dándolo todo a los pobres de Cristo; él fue el iniciador de la pobreza evangélica al ofrecerse a sí mismo, despojado totalmente, en los brazos del Crucificado.
El cual sea bendecido de nosotros por los siglos de los siglos. Amén.
Fuente: https://www.franciscanos.org/florecillas/florecillas01.htm
En el nombre de nuestro
Señor Jesucristo crucificado
y de su madre la Virgen María.
Este libro contiene ciertas florecillas, milagros y ejemplos devotos del glorioso pobrecillo de Cristo messer San Francisco y de algunos de sus santos compañeros.
En alabanza de Cristo. Amén
Capítulo I
Los doce primeros compañeros de San Francisco
Primeramente se ha de considerar que el glorioso messer San Francisco, en todos los hechos de su vida, fue conforme a Cristo bendito; porque lo mismo que Cristo en el comienzo de su predicación escogió doce apóstoles, llamándolos a despreciar todo lo que es del mundo y a seguirle en la pobreza y en las demás virtudes, así San Francisco, en el comienzo de la fundación de su Orden, escogió doce compañeros que abrazaron la altísima pobreza.
Y lo mismo que uno de los doce apóstoles de Cristo, reprobado por Dios acabó por ahorcarse, así uno de los doce compañeros de San Francisco, llamado hermano Juan de Cappella, apostató y, por fin, se ahorcó. Lo cual sirve de grande ejemplo y es motivo de humildad y de temor para los elegidos, ya que pone de manifiesto que nadie puede estar seguro de perseverar hasta el fin en la gracia de Dios.
Y de la misma manera que aquellos santos apóstoles admiraron al mundo por su santidad y estuvieron llenos del Espíritu Santo, así también los santísimos compañeros de San Francisco fueron hombres de tan gran santidad, que desde el tiempo de los apóstoles no ha conocido el mundo otros tan admirables y tan santos. En efecto, alguno de ellos fue arrebatado hasta el tercer cielo, como San Pablo, y éste fue el hermano Gil; a otro, el hermano Felipe Longo, le fueron tocados los labios con una brasa, como al profeta Isaías; otro, el hermano Silvestre, hablaba con Dios como lo hace un amigo con su amigo, como lo hacía Moisés; otro volaba con la sutileza de su entendimiento hasta la luz de la sabiduría divina como el águila, o sea, Juan Evangelista, y éste fue el humildísimo hermano Bernardo, que explicaba con gran profundidad la Sagrada Escritura; otro fue santificado por Dios y canonizado en el cielo cuando aún vivía en la tierra, y éste fue el caballero de Asís hermano Rufino (1).
Y así, todos se distinguieron por singulares señales de santidad, como se irá viendo seguidamente.
fuente: https://www.franciscanos.org/florecillas/florecillas01.htm
Breve Pontificio "Franciscanum vitae
propositum" El género de vida franciscano sigue atrayendo constantemente hoy, como en el pasado, a muchos hombres y mujeres sedientos de perfección evangélica y ávidos de Reino de Dios. Tomando como modelo a San Francisco de Asís, los miembros de la Tercera Orden Regular se esfuerzan por seguir a Jesucristo mismo, viviendo en fraternidad, asumiendo, con votos públicos, el compromiso de observar los consejos evangélicos de obediencia, pobreza y castidad, y dedicándose a diversas formas de actividad apostólica. Para realizar de modo más perfecto su género de vida, cultivan asiduamente la oración, ejercitan entre sí la caridad fraterna y practican la verdadera penitencia y abnegación cristiana. Considerando, pues, que todos esos aspectos y elementos del género de vida franciscano están adecuadamente expresados en la Regla y Vida de los Hermanos y Hermanas de la Tercera Orden Regular de San Francisco, y que, tal como en ella se describen, se adaptan al ideal de un verdadero Instituto franciscano, Nos, haciendo uso de la plenitud de nuestra potestad apostólica, disponemos, determinamos y decretamos que esta Regla entre en vigor y ayude a los Hermanos y Hermanas a buscar el sentido de la genuina vida franciscana. Hacemos esto después de haber ponderado atentamente cuanto sobre esta materia decretaron en su tiempo nuestros predecesores León X y Pío XI en las Constituciones Apostólicas Inter cetera y Rerum conditio. Porque sabemos muy bien cuanta diligencia y cuidado se ha derrochado para que esta Regla y Vida culminase su proceso de adecuada renovación y alcanzase el deseado consenso a través de discusiones e investigaciones, votaciones y redacciones realizadas en común, confiamos firmemente que ella producirá en el futuro los deseados frutos y efectos de la tan anhelada renovación. Así pues, mandamos que esta manifestación de nuestra voluntad permanezca firme y valedera ahora y en el futuro, sin que obste nada en contrario. Dado en Roma, junto a San Pedro, bajo el anillo del Pescador, el día 8 de diciembre del año del Señor 1982, quinto de Nuestro Pontificado. Agustín Card. Casaroli * * * Regla y Vida de los Hermanos y Hermanas
Palabras de San Francisco a sus seguidores (1CtaF I) Todos aquellos que aman al Señor con todo el corazón, con toda el alma y la mente, con todas las fuerzas, y aman a sus prójimos como a sí mismos, y aborrecen sus cuerpos con sus vicios y pecados, y reciben el cuerpo y la sangre de nuestro Señor Jesucristo, y hacen frutos dignos de penitencia: ¡Oh, cuán dichosos y benditos son aquellos y aquellas que hacen tales cosas y perseveran en ellas! Porque se posará sobre ellos el espíritu del Señor y hará en ellos habitáculo y mansión; y son hijos del Padre celestial, cuyas obras realizan; y son esposos, hermanos y madres de nuestro Señor Jesucristo. Somos esposos cuando el alma fiel se une, por el Espíritu Santo, a nuestro Señor Jesucristo. Le somos hermanos cuando hacemos la voluntad del Padre que está en los cielos. Madres, cuando lo llevamos en nuestro corazón y en nuestro cuerpo por el amor divino y por una conciencia pura y sincera; lo damos a luz por las obras santas, que deben ser luz para ejemplo de los demás. ¡Oh, cuán glorioso, santo y grande es tener en los cielos un padre! ¡Oh, cuán santo, consolador, hermoso y admirable es tener un tal esposo! ¡Oh, cuán santo y cuán amado, agradable, humilde, pacífico, dulce, amable y sobre todas las cosas deseable es tener un tal hermano y un tal hijo, nuestro Señor Jesucristo, que dio la vida por sus ovejas y oró al Padre diciendo: Padre santo, guarda en tu nombre a aquellos que me diste en el mundo; tuyos eran y tú me los diste a mí. Y las palabras que me diste, a ellos se las he dado, y ellos las han recibido y han creído verdaderamente que salí de ti, y han conocido que tú me enviaste. Ruego por ellos y no por el mundo. Bendícelos y conságralos y yo por ellos me consagro a mí mismo. No ruego sólo por ellos, sino por los que han de creer en mí por su palabra, para que sean consagrados en la unidad como también nosotros. Y quiero, Padre, que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria en tu reino (cf. Jn 17). Amén. I. ¡En el nombre del Señor!
1. La forma de vida de los hermanos y hermanas de la Tercera Orden Regular de San Francisco es ésta: observar el santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, viviendo en obediencia, en pobreza y en castidad (1). Los que siguen a Jesucristo a ejemplo de San Francisco (2), están obligados a hacer más y mayores cosas, observando los preceptos y los consejos de nuestro Señor Jesucristo, y deben negarse a sí mismos, según lo que cada uno prometió a Dios (3). 2. Los hermanos y las hermanas de esta Orden, junto con todos los que quieren servir al Señor Dios en el seno de la santa Iglesia católica y apostólica, perseveren en la verdadera fe y penitencia (4). Propónganse vivir esta conversión evangélica en el espíritu de oración, de pobreza y de humildad. Y absténganse de todo mal y perseveren hasta el fin en el bien (5), porque el mismo Hijo de Dios ha de venir en gloria y dirá a todos los que le conocieron y adoraron y le sirvieron en penitencia: Venid, benditos de mi Padre, recibid el reino que os está preparado desde el origen del mundo (6). 3. Los hermanos y las hermanas prometen obediencia y reverencia al Papa y a la Iglesia Católica. Obedezcan, con el mismo espíritu, a quienes han sido constituidos servidores de la fraternidad (7). Y, dondequiera que estén y en cualquier lugar en que se encuentren, deben tratarse y honrarse unos a otros espiritual y diligentemente (8). Y fomenten la unidad y comunión con todos los miembros de la familia franciscana. II. Ingreso en esta vida 4. Aquellos que, inspirándoselo el Señor, vienen a nosotros con voluntad de abrazar esta vida, sean recibidos benignamente. Y en el tiempo oportuno serán presentados a los ministros que tienen la potestad de admitir en la fraternidad (9). 5. Los ministros asegúrense de que los aspirantes se adhieren verdaderamente a la fe católica y a los sacramentos de la Iglesia. Si son idóneos, sean iniciados en la vida de la fraternidad. Y expóngaseles diligentemente todo lo que se refiere a esta vida evangélica, principalmente estas palabras del Señor: Si quieres ser perfecto, vete y vende todo cuanto tienes, y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo; luego ven y sígueme. Y también: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo y tome su cruz y sígame (10). 6. Así, guiados por el Señor, comiencen la vida de penitencia, conscientes de que todos hemos de estar convirtiéndonos continuamente. Para significar la conversión y consagración a la vida evangélica, usen vestidos viles y compórtense con simplicidad (11). 7. Terminado el tiempo de prueba, sean recibidos a la obediencia, prometiendo observar siempre esta vida y regla (12). Y, pospuesto todo cuidado y solicitud, empéñense, del mejor modo que puedan, en servir, amar, honrar y adorar al Señor Dios con limpio corazón y mente pura (13). 8. Hagan siempre en sí mismos habitación y morada a Aquel que es el Señor Dios omnipotente, Padre e Hijo y Espíritu Santo (14), de tal manera que crezcan en el amor universal con corazón indiviso, convirtiéndose continuamente a Dios y al prójimo. III. Espíritu de oración 9. Dondequiera, en todo lugar, a toda hora y en todo tiempo, los hermanos y las hermanas crean verdadera y humildemente, y tengan en el corazón y amen, honren, adoren, sirvan, alaben, bendigan y glorifiquen al altísimo y sumo Dios eterno, Padre e Hijo y Espíritu Santo (15). Y adórenlo con puro corazón, porque es necesario orar siempre y no desfallecer; pues tales son los adoradores que el Padre busca (16). Con este mismo espíritu celebren el oficio divino en unión con la Iglesia universal. Aquellos y aquellas a quienes Dios ha llamado a la vida de contemplación, manifiesten con alegría renovada cada día su dedicación a Dios y celebren el amor que al mundo tiene el Padre, quien nos creó, nos redimió y por su sola misericordia nos salvará (17). 10. Los hermanos y las hermanas, junto con todas las criaturas de Dios, alaben al Señor, rey de cielo y tierra, y denle gracias porque, por su santa voluntad y por medio de su único Hijo con el Espíritu Santo, creó todas las cosas espirituales y corporales y nos creó también a nosotros a su imagen y semejanza (18). 11. Los hermanos y las hermanas, conformándose totalmente al santo Evangelio, mediten y retengan las palabras de nuestro Señor Jesucristo, que es el Verbo del Padre, y las palabras del Espíritu Santo, que son espíritu y vida (19). 12. Participen en el sacrificio de nuestro Señor Jesucristo y reciban su cuerpo y su sangre con gran humildad y veneración, recordando lo que dice el Señor: Quien come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna (20). Tributen toda la reverencia y todo el honor que puedan al santísimo cuerpo y sangre de nuestro Señor Jesucristo, y a sus sacratísimos nombres y a las palabras escritas de Aquel en quien todas las cosas que hay en los cielos y en la tierra han sido pacificadas y reconciliadas con el Dios omnipotente (21). 13. Los hermanos y las hermanas, en todas sus caídas, no tarden en reprenderse interiormente por la contrición y exteriormente por la confesión, y hagan frutos dignos de penitencia (22). Deben también ayunar, pero procuren ser siempre sencillos y humildes (23). Ninguna otra cosa, por consiguiente, deseen, sino a nuestro Salvador, quien se ofreció a sí mismo como sacrificio y hostia, por medio de su propia sangre, en el altar de la cruz, por nuestros pecados, dejándonos ejemplo para que sigamos sus huellas (24). IV. Vida en castidad por el reino de los cielos 14. Consideren los hermanos y las hermanas en cuán grande excelencia los ha constituido el Señor Dios, pues los creó y formó a imagen de su querido Hijo según el cuerpo y a su semejanza según el espíritu (25). Por Cristo y en Cristo creados, han elegido esta forma de vida, que está fundada en las palabras y ejemplos de nuestro Redentor. 15. Ellos, que profesan la castidad "por el reino de los cielos" (Mt 19,12), se preocupan de los asuntos del Señor (1 Cor 7,32), y ninguna otra cosa han de hacer sino seguir la voluntad del Señor y agradarle (26). Y háganlo todo de tal manera que el amor de caridad a Dios y a todos los hombres brille por las obras. 16. Recuerden que, por un don eximio de la gracia, han sido llamados a manifestar en su vida aquel admirable misterio de la Iglesia, por el que está unida a Cristo, su divino esposo (cf. Ef 5,23-26). 17. Tengan ante los ojos, en primer lugar, el ejemplo de la bienaventurada Virgen María, Madre de Dios y de nuestro Señor Jesucristo. Hagan esto según el mandato del bienaventurado Francisco, quien profesó una máxima veneración a santa María, Señora y Reina, que es "virgen hecha iglesia" (27). Y recuerden que la inmaculada Virgen María, cuyo ejemplo han de seguir, se llamó a sí misma esclava del Señor (Lc 1,38). V. Modo de servir y de trabajar (28) 18. Como pobres, los hermanos y las hermanas a quienes el Señor ha dado la gracia de servir o de trabajar, sirvan y trabajen fiel y devotamente, de tal manera que, excluida la ociosidad, enemiga del alma, no apaguen el espíritu de la santa oración y devoción, a cuyo servicio deben estar las demás cosas temporales (29). 19. Y, como remuneración por el trabajo, reciban para sí y para sus hermanos y hermanas las cosas necesarias al cuerpo, y esto humildemente, como conviene a los siervos de Dios y seguidores de la santísima pobreza (30). Y empéñense en distribuir a los pobres todo lo que quede (31). Y nunca deben desear estar sobre los otros, sino, más bien, deben ser siervos y estar sujetos a toda humana criatura por Dios (32). 20. Los hermanos y las hermanas sean apacibles, pacíficos y modestos, mansos y humildes, hablando a todos decorosamente, como conviene. Y, dondequiera que estén o vayan por el mundo, no litiguen ni contiendan de palabra, ni juzguen a los otros, sino muéstrense gozosos en el Señor y alegres y convenientemente graciosos. Y digan este saludo: "El Señor te dé la paz" (33). VI. Vida en pobreza 21. Empéñense todos los hermanos y las hermanas en seguir la humildad y la pobreza de nuestro Señor Jesucristo, el cual, siendo Él sobremanera rico, quiso, junto con la bienaventurada Virgen, su madre, elegir en el mundo la pobreza, y se anonadó a sí mismo (34). Y recuerden que nada hemos de tener de este mundo, sino que, como dice el Apóstol, estamos contentos teniendo qué comer y con qué vestirnos. Y guárdense mucho del dinero (35). Y deben gozarse cuando conviven con personas de baja condición y despreciadas, con los pobres y los débiles y los enfermos y los leprosos y los mendigos de los caminos (36). 22. Los que son verdaderamente pobres de espíritu, siguiendo el ejemplo del Señor, nada se apropian para sí ni a nadie se lo vedan, sino que viven como peregrinos y forasteros en este mundo. Ésta es la excelencia de la altísima pobreza, la que nos ha constituido en herederos y reyes del reino de los cielos, nos ha hecho pobres en cosas y nos ha sublimado en virtudes. Sea ésta nuestra porción, la que conduce a la tierra de los vivientes. Adheridos totalmente a ella, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo jamás queramos tener ninguna otra cosa bajo el cielo (37). VII. Vida fraterna 23. Por el amor de Dios, los hermanos y las hermanas ámense mutuamente, como dice el Señor: Éste es mi mandamiento, que os améis unos a otros como yo os he amado. Y muestren con obras el amor que se tienen mutuamente (38). Y confiadamente manifieste el uno al otro su propia necesidad, para que le encuentre lo necesario y se lo proporcione (39). Dichosos los que aman tanto al otro cuando está enfermo y no puede corresponderles como cuando está sano y puede corresponderles (40). Y de todo cuanto les suceda, den gracias al Creador, y deseen estar tal como el Señor les quiere, sanos o enfermos (41). 24. Si sucediera alguna vez que, por una palabra o gesto, surgiera entre ellos un motivo de turbación, inmediatamente, antes de presentar la ofrenda de la propia oración ante el Señor (cf. Mt 5,24), pida perdón humildemente el uno al otro (cf. Mt 18,35). Si alguno descuidase gravemente la forma de vida que ha profesado, sea amonestado por el ministro o por los otros que hubiesen conocido su culpa. Y éstos no lo abochornen ni lo critiquen, sino tengan para con él gran misericordia (42). Y todos deben cuidadosamente evitar el airarse y conturbarse a causa del pecado de alguno, porque la ira y la conturbación impiden en sí y en los otros la caridad (43). VIII. Obediencia caritativa (44) 25. Los hermanos y las hermanas, a ejemplo del Señor Jesús que puso su voluntad en la voluntad del Padre (45), recuerden que han renunciado por Dios a sus propias voluntades (46). En todos los capítulos que hacen, busquen primero el reino de Dios y su justicia (Mt 6,33), y exhórtense para que puedan observar mejor la Regla que han prometido y seguir fielmente las huellas de nuestro Señor Jesucristo (47). No tengan potestad o dominio, y menos entre ellos (48). Por la caridad del espíritu, sírvanse y obedézcanse unos a otros de buen grado. Y ésta es la verdadera y santa obediencia de nuestro Señor Jesucristo (49). 26. Estén obligados a tener siempre a uno por ministro y siervo de la fraternidad (50), y estén obligados firmemente a obedecerle en todo lo que prometieron al Señor observar y no está en contra del alma y de esta Regla (51). 27. Los que son ministros y siervos de los otros hermanos, visítenlos, y humilde y caritativamente amonéstenlos y anímenlos (52). Y dondequiera haya hermanos y hermanas que sepan y conozcan que no pueden observar espiritualmente la Regla, deben y pueden recurrir a sus ministros. Y los ministros acójanlos caritativa y benignamente, y tengan para con ellos una familiaridad tan grande, que puedan los hermanos y hermanas hablar y comportarse con los ministros como los señores con sus siervos; pues así debe ser, que los ministros sean siervos de todos los hermanos y hermanas (53). 28. Y nadie se apropie ministerio alguno, sino que, en el tiempo establecido, él mismo deje de buen grado su cargo (54). IX. Vida apostólica 29. Los hermanos y las hermanas amen al Señor con todo el corazón, con toda el alma y la mente, con todas las fuerzas, y amen a sus prójimos como a sí mismos (55). Y enaltezcan al Señor en sus obras, pues para esto los ha enviado al mundo entero, para que de palabra y de obra den testimonio de su voz y hagan saber a todos que no hay otro omnipotente sino Él (56). 30. Que la paz que anuncian de palabra, la tengan, y en mayor medida, en sus corazones. Que nadie se vea provocado por ellos a ira o escándalo, sino que, por su mansedumbre, todos sean inducidos a la paz, a la benignidad y a la concordia. Pues para esto han sido llamados los hermanos y las hermanas: para curar a los heridos, vendar a los fracturados y corregir a los equivocados (57). Y, dondequiera que estén, recuerden que se dieron y que abandonaron sus cuerpos al Señor Jesucristo. Y por su amor deben exponerse a los enemigos tanto visibles como invisibles, porque dice el Señor: Dichosos los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos (58). 31. En la caridad que es Dios, todos los hermanos y las hermanas, que oran o que sirven o que trabajan, empéñense en humillarse en todas las cosas, en no gloriarse ni gozarse en sí mismos, ni exaltarse interiormente por las palabras y obras buenas, más aún, por ningún bien que Dios hace o dice y realiza alguna vez en ellos y por ellos (59). En todo lugar y en todas las circunstancias, reconozcan que todos los bienes son del Señor Dios altísimo y dueño de todo; y denle gracias a Él, de quien proceden todos los bienes (60). Exhortación y bendición 32. Aplíquense todos los hermanos y las hermanas a lo que por encima de todo deben anhelar: tener el espíritu del Señor y su santa operación (61). Y, siempre sumisos a la santa Iglesia, firmes en la fe católica, observen la pobreza y la humildad y el santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo que firmemente han prometido (62).
Notas: 1) 1 R 1,1: "La regla y vida de estos hermanos es ésta, a saber, vivir en obediencia, en castidad y sin nada propio, y seguir la doctrina y las huellas de nuestro Señor Jesucristo".- 2 R 1,1: "La regla y vida de los hermanos menores es ésta, a saber, observar el santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo viviendo en obediencia, sin nada propio y en castidad".- RCl 1,1-2: "La forma de vida de la Orden de las Hermanas Pobres, que el bienaventurado Francisco instituyó, es ésta: observar el santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, viviendo en obediencia, sin nada propio y en castidad". 2) RCl 6,1: "Después que el altísimo Padre celestial se dignó, por su gracia, iluminar mi corazón para que, a ejemplo y según las enseñanzas de nuestro beatísimo Padre San Francisco, hiciese yo penitencia, poco después de su conversión, le prometí voluntariamente obediencia junto con mis hermanas". 3) 2CtaF 36-40: "Y de manera especial los religiosos, que renunciaron al siglo, están obligados a hacer más y mayores cosas, pero sin omitir éstas. Debemos aborrecer nuestros cuerpos con sus vicios y pecados, porque dice el Señor en el Evangelio: todos los males, vicios y pecados salen del corazón (Mt 15,18-19; Mc 7,23). Debemos amar a nuestros enemigos y hacer el bien a los que nos tienen odio (cf. Mt 5,44; Lc 6,27). Debemos guardar los preceptos y los consejos de nuestro Señor Jesucristo. Debemos, igualmente, negarnos a nosotros mismos (cf. Mt 16,24) y poner nuestros cuerpos bajo el yugo de la servidumbre y de la santa obediencia, según lo que cada uno prometió al Señor". 4) 1 R 23,7: "Y a cuantos quieren servir al Señor Dios en el seno de la santa Iglesia católica y apostólica y a todos los órdenes siguientes..., humildemente les rogamos y suplicamos todos nosotros, hermanos menores, siervos inútiles (Lc 17,10), que todos perseveremos en la verdadera fe y penitencia, porque de otro modo nadie se puede salvar". 5) 1 R 21,9: "Guardaos y absteneos de todo mal y perseverad hasta el fin en el bien". 6) R 23,4: "Y te damos gracias porque este mismo Hijo tuyo ha de venir en la gloria de su majestad... a decir a todos los que te conocieron y adoraron y te sirvieron en penitencia: Venid, benditos de mi Padre, recibid el reino que os está preparado desde el origen del mundo (cf. Mt 25,34)". 7) 1 R Pról. 3-4: "El hermano Francisco, y todo aquel que sea cabeza de esta Religión, prometa obediencia y reverencia al señor papa Inocencio y a sus sucesores. Y todos los otros hermanos están obligados a obedecer al hermano Francisco y a sus sucesores".- 2 R 1,2-3: "El hermano Francisco promete obediencia y reverencia al señor papa Honorio y a sus sucesores canónicamente elegidos y a la Iglesia romana. Y los otros hermanos estén obligados a obedecer al hermano Francisco y a sus sucesores".- RCl 1,3-5: "Clara, indigna sierva de Cristo y plantita del beatísimo padre Francisco, promete obediencia y reverencia al señor Papa Inocencio y a sus sucesores elegidos canónicamente. Y así como en el principio de su conversión prometió, juntamente con sus hermanas, obediencia a San Francisco, esa misma obediencia promete mantener inviolablemente también a sus sucesores. Y las demás hermanas estén siempre obligadas a obedecer a los sucesores de San Francisco, a la hermana Clara y a las demás abadesas, canónicamente elegidas, que le sucedieren". 8) Test 1: "El Señor me dio a mí, el hermano Francisco, de esta manera comenzar a hacer penitencia...".- 1 R 7,15: "Y, dondequiera que estén o en cualquier lugar en que se encuentren unos con otros, los hermanos deben tratarse espiritual y diligentemente y honrarse mutuamente sin murmuración".- 2 R 6,7-8: "Y dondequiera que estén y se encuentren unos con otros los hermanos, condúzcanse mutuamente con familiaridad entre sí. Y exponga confiadamente el uno al otro su necesidad, porque si la madre nutre y quiere a su hijo carnal, ¿cuánto más amorosamente debe cada uno querer y nutrir a su hermano espiritual?". 9) 1 R 2,1-3: "Si alguno, queriendo, por divina inspiración, abrazar esta vida, viene a nuestros hermanos, sea recibido benignamente por ellos. Y, si está resuelto a tomar nuestra vida, guárdense mucho los hermanos de entrometerse en sus negocios temporales y preséntenlo cuanto antes a su ministro. Y el ministro acójalo benignamente y anímelo...".- 2 R 2,1: "Si algunos quieren tomar esta vida y vienen a nuestros hermanos, remítanlos a sus ministros provinciales; a ellos solamente, y no a otros, se concede la licencia de recibir hermanos".- RCl 2,1: "Si alguna, por inspiración divina, viene a nosotras con deseo de abrazar esta vida, la abadesa pida, por obligación, el consentimiento de todas las hermanas...". 10) 2 R 2,2-6: "Y los ministros examínenlos diligentemente sobre la fe católica y los sacramentos de la Iglesia. Y si creen todo esto, y quieren profesarlo fielmente, y guardarlo firmemente hasta el fin..., díganles la palabra del santo Evangelio (cf. Mt 19,21): que vayan y vendan todo lo suyo y procuren distribuírselo a los pobres. Y, si no pueden hacerlo, les es suficiente la buena voluntad".- RCl 2,3-9: "Y si le pareciere bien a la abadesa recibirla, examínela o hágala examinar cuidadosamente acerca de la fe católica y de los sacramentos de la Iglesia. Y si cree todo esto y está dispuesta a confesarlo fielmente y a cumplirlo firmemente hasta el fin..., expóngale puntualmente el tenor de nuestra vida. Y si fuere idónea, dígasele la palabra del santo Evangelio (cf. Mt 19,21): que vaya y venda todas sus cosas y procure distribuirlas a los pobres. Mas, si no lo pudiere hacer, le basta la buena voluntad".- 1 R 1,1-3: "Esta es la vida y regla de los hermanos: ...y seguir la doctrina y las huellas de N. S. J. C., el cual dice: Si quieres ser perfecto, vete y vende todas las cosas (cf. Lc 18,22) que tienes y dáselas a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo; y ven, sígueme (Mt 19,21). Y también: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo y tome su cruz y sígame (Mt 16,24)".- 1 R 2,3-4: "Y el ministro acójalo benignamente y anímelo y expóngale con esmero el tenor de nuestra vida. Cumplido esto, el mencionado aspirante venda todas sus cosas y procure distribuírselo todo a los pobres, si quiere y puede hacerlo según el espíritu sin impedimento". 11) 1 R 2,14-15: "Y todos los hermanos vistan ropas viles...; porque dice el Señor en el Evangelio: Los que visten con lujo y viven entre placeres (Lc 7,25) y los que viven muellemente, en las casas de los reyes están (Mt 11,8). Y, aunque les tachen de hipócritas, sin embargo, no cesen de obrar bien, ni busquen en este siglo vestidos caros, para que puedan tener vestido en el reino de los cielos".- 2 R 2,16-17: "Y todos los hermanos vistan ropas viles... Amonesto y exhorto a todos ellos a que no desprecien ni juzguen a quienes ven que se visten de prendas muelles y de colores y que toman manjares y bebidas exquisitos; al contrario, cada uno júzguese y despréciese a sí mismo".- RCl 2,25: "Y, por amor del santísimo y amadísimo Niño, envuelto en pobrísimos pañales y reclinado en un pesebre (cf. 2,7.12), y de su santísima Madre, amonesto, ruego y exhorto que se vistan siempre de vestidos viles". 12) 1 R 2,9: "Y, cumplido el año y término de la probación, sea recibido a la obediencia".- 2 R 2,11: "Y, terminado el año de la probación, sean recibidos a la obediencia, prometiendo guardar siempre esta vida y regla".- RCl 2,14: "Y terminado el año de prueba, sea recibida a la obediencia, prometiendo observar siempre la vida y forma de nuestra pobreza". 13) 1 R 22,26: "...ruego a todos los hermanos, tanto a los ministros como a los otros que, removido todo impedimento y pospuesta toda preocupación y solicitud, como mejor puedan, sirvan, amen, honren y adoren al Señor Dios, y háganlo con limpio corazón y mente pura, que es lo que Él busca por encima de todo".- Adm 16,2: "Son verdaderamente de corazón limpio los que desprecian lo terreno, buscan lo celestial y nunca dejan de adorar y contemplar al Señor Dios vivo y verdadero con corazón y ánimo limpio". 14) 1 R 22,27: "Y hagamos siempre en ellos habitación y morada (cf. Jn 14,23) a Aquel que es el Señor Dios omnipotente, Padre e Hijo y Espíritu Santo".- 1CtaF I,5-10: "¡Oh, cuán dichosos y benditos son los hombres y mujeres que practican estas cosas y perseveran en ellas! Porque se posará sobre ellos el espíritu del Señor (cf. Is 11,2) y hará en ellos habitación y morada (cf. Jn 14,23); y son hijos del Padre celestial...".- 2CtaF 48-53: "Y sobre todos aquellos y aquellas que cumplan estas cosas y perseveren hasta el fin, se posará el Espíritu del Señor (Is 11,2) y hará en ellos habitación y morada (cf. Jn 14,23). Y serán hijos del Padre celestial (cf. Mt 5,45), cuyas obras realizan. Y son esposos, hermanos y madres de N. S. Jesucristo (cf. Mt 12,50). Somos esposos cuando el alma fiel se une, por el Espíritu Santo, a Jesucristo. Y hermanos somos cuando cumplimos la voluntad del Padre, que está en el cielo (cf. Mt 12,50); madres, cuando lo llevamos en el corazón y en nuestro cuerpo (cf. 1 Cor 6,20) por el amor y por una conciencia pura y sincera; lo damos a luz por las obras santas, que deben ser luz para ejemplo de otros (cf. Mt 5,16)". 15) 1 R 23,11: "Nada, pues, impida, nada separe, nada adultere; nosotros todos, dondequiera, en todo lugar, a toda hora y en todo tiempo, todos los días y continuamente, creamos verdadera y humildemente y tengamos en el corazón y amemos, honremos, adoremos, sirvamos, alabemos y bendigamos, glorifiquemos y sobreexaltemos, engrandezcamos y demos gracias al altísimo y sumo Dios eterno, trinidad y unidad, Padre e Hijo y Espíritu Santo, creador de todas las cosas y salvador de todos los que en Él creen y esperan y lo aman; que, sin principio y sin fin, es inmutable, invisible, inenarrable...". 16) 1 R 22,29-30: "Y adorémosle con puro corazón, porque es preciso orar siempre y no desfallecer (Lc 18,1); pues tales son los adoradores que el Padre busca (cf. Jn 4,23-24)". 17) 1 R 23,8: "Amemos todos con todo el corazón, con toda el alma, con toda la mente, con toda la fuerza y poder (cf. Mc 12,30), con todo el entendimiento, con todas las energías, con todo el empeño, con todo el afecto, con todas las entrañas, con todos los deseos y quereres, al Señor Dios (Mc 12,30. 33; Lc 10,27), que nos dio y nos da a todos nosotros todo el cuerpo, toda el alma y toda la vida; que nos creó, nos redimió y por sola su misericordia nos salvará (cf. Tob 13,5); que nos ha hecho y hace todo bien a nosotros, miserables y míseros, pútridos y hediondos, ingratos y malos". 18) 1 R 23,1: "Omnipotente, santísimo, altísimo y sumo Dios, Padre santo y justo, Señor, rey de cielo y tierra (cf. Mt 11,25), te damos gracias por ti mismo, pues por tu santa voluntad, y por medio de tu único Hijo con el Espíritu Santo, creaste todas las cosas espirituales y corporales, y a nosotros, hechos a tu imagen y semejanza, nos colocaste en el paraíso (cf. Gén 1,26; 2,15)".- Cánt 3: "Loado seas, mi Señor, con todas tus criaturas...". 19) 2CtaF 3: "Por eso... me he propuesto comunicaros, a través de esta carta y de mensajeros, las palabras de nuestro Señor Jesucristo, que es el verbo del Padre, y las palabras del Espíritu Santo, que son espíritu y vida (Jn 6,64)". 20) 1 R 20,5: "Y, contritos y confesados de este modo, reciban con gran humildad y veneración el cuerpo y sangre de nuestro Señor Jesucristo, recordando lo que el Señor dice: Quien come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna (Jn 6,54)". 21) CtaO 12-13: "Así, pues, besándoos los pies y con la caridad que puedo, os suplico a todos vosotros, hermanos, que tributéis toda reverencia y todo el honor, en fin, cuanto os sea posible, al santísimo cuerpo y sangre de nuestro Señor Jesucristo, en quien todas las cosas que hay en cielos y tierra han sido pacificadas y reconciliadas con el Dios omnipotente (cf. Col 1,20)".- CtaCle 1: "Reparemos todos los clérigos en el gran pecado e ignorancia en que incurren algunos sobre el santísimo cuerpo y sangre de nuestro Señor Jesucristo y sobre los sacratísimos nombres y sus palabras escritas que consagran el cuerpo".- Test 11-12: "Y quiero que estos santísimos misterios sean honrados y venerados por encima de todo y colocados en lugares preciosos. Y los santísimos nombres y sus palabras escritas, donde los encuentre en lugares indebidos, quiero recogerlos, y ruego que se recojan y se coloquen en lugar decoroso". 22) Adm 23,3: "Es siervo fiel y prudente (cf. Mt 24,45) el que en ninguna caída tarda en reprenderse interiormente por la contrición, y exteriormente por la confesión y la satisfacción de obra".- 2CtaF 25: "Hagamos, además, frutos dignos de penitencia (Lc 3,8)". 23) Cf. 1 R 3,11-13; 2 R 3,5-9; RCl 3,8-11.- Cf. Adm 19.- 2CtaF 45: "No debemos ser sabios y prudentes según la carne, sino, más bien, sencillos, humildes y puros". 24) 1 R 23,9: "Ninguna otra cosa, pues, deseemos, ninguna otra queramos, ninguna otra nos agrade y deleite, sino nuestro Creador y Redentor y Salvador, solo verdadero Dios, que es bien pleno, todo bien, bien total, verdadero y sumo bien...".- 2CtaF 11-14: "Y la voluntad de su Padre fue que su bendito y glorioso Hijo, a quien nos dio para nosotros y que nació por nuestro bien, se ofreciese a sí mismo como sacrificio y hostia, por medio de su propia sangre, en el altar de la cruz; no para sí mismo, por quien todo fue hecho (cf. Jn 1,3), sino por nuestros pecados, dejándonos ejemplo para que sigamos sus huellas (cf. 1 Pe 2,21 )". 25) Adm 5,1: "Repara, ¡oh hombre!, en cuán grande excelencia te ha constituido el Señor Dios, pues te creó y formó a imagen de su querido Hijo según el cuerpo y a su semejanza según el espíritu (cf. Gén 1,26)".- Cf. Col 1,16. 26) 1 R 22,9: "Ahora bien, después que hemos abandonado el mundo, ninguna otra cosa hemos de hacer sino seguir la voluntad del Señor y agradarle". 27) SalVM 1: "¡Salve, Señora, santa Reina, santa Madre de Dios, María, que eres virgen hecha iglesia!". 28) 1 R 7: "Modo de servir y trabajar". 29) 2 R 5,1-2: "Aquellos hermanos a quienes ha dado el Señor la gracia del trabajo, trabajen fiel y devotamente, de forma tal que, evitando el ocio, que es enemigo del alma, no apaguen el espíritu (1 Tes 5,19) de la santa oración y devoción, a cuyo servicio deben estar las demás cosas temporales".- RCl 7,1-2: "Las hermanas, a quienes el Señor ha dado la gracia de trabajar, después de la hora de tercia trabajen fiel y devotamente en un trabajo honesto y de utilidad común, de tal manera que, evitando el ocio, que es enemigo del alma, no apaguen el espíritu de la santa oración y devoción, a cuyo servicio deben estar las demás cosas temporales". 30) 2 R 5,3-4: "Y como remuneración del trabajo, reciban para sí y para sus hermanos las cosas necesarias al cuerpo, pero no dinero o pecunia; y esto háganlo humildemente, como corresponde a quienes son siervos de Dios y seguidores de la santísima pobreza". 31) 1 R 2,4: "Cumplido esto, el mencionado aspirante venda todas sus cosas y procure distribuírselo todo a los pobres, si quiere y puede hacerlo según el espíritu sin impedimento".- 1 R 9,8: "La limosna es la herencia y justicia que se debe a los pobres, adquirida para nosotros por nuestro Señor Jesucristo". 32) 2CtaF 47: "Nunca debemos desear estar sobre los otros, sino, más bien, debemos ser siervos y estar sujetos a toda humana criatura por Dios (1 Pe 2,13)". 33) 2 R 3,10-11: "Aconsejo, amonesto y exhorto en el Señor Jesucristo a mis hermanos que, cuando van por el mundo, no litiguen ni contiendan de palabra (cf. 2 Tim 2,14) ni juzguen a otros; sino sean apacibles, pacíficos y mesurados, mansos y humildes, hablando a todos decorosamente, como conviene".- 2 R 2,17: "Amonesto y exhorto a todos ellos a que no desprecien ni juzguen a quienes ven que se visten de prendas muelles y de colores y que toman manjares y bebidas exquisitos; al contrario, cada uno júzguese y despréciese a sí mismo".- 1 R 7,16: "Y guárdense de mostrarse tristes exteriormente o hipócritamente ceñudos; muéstrense, más bien, gozosos en el Señor (cf. Flp 4,4) y alegres y debidamente agradables".- Test 23: "El Señor me reveló que dijésemos este saludo: El Señor te dé la paz". 34) 1 R 9,1: "Empéñense todos los hermanos en seguir la humildad y pobreza de nuestro Señor Jesucristo...".- 2CtaF 5: "Y, siendo Él sobremanera rico (2 Cor 8,9), quiso, junto con la bienaventurada Virgen, su Madre, escoger en el mundo la pobreza".- RCl 6,6-8: "Y, a fin de que jamás nos separásemos de la santísima pobreza que habíamos abrazado, ni tampoco las que habían de venir después de nosotras, poco antes de su muerte nos escribió de nuevo su última voluntad, con estas palabras: "Yo, el hermano Francisco, el pequeñuelo, quiero seguir la vida y pobreza del altísimo Señor Jesucristo y de su santísima Madre, y perseverar en ella hasta el fin. Y os ruego a vosotras, señoras mías, y os recomiendo que viváis siempre en esta santísima vida y pobreza..."".- Cf. Flp 2,7. 35) 1 R 9,1: "Empéñense todos los hermanos en seguir la humildad y pobreza de nuestro Señor Jesucristo y recuerden que nada hemos de tener de este mundo, sino que, como dice el Apóstol, estamos contentos teniendo qué comer y con qué vestirnos (1 Tim 6,8)".- 1 R 8,11: "Pero guárdense mucho de la pecunia".- Cf. 2 R 5,3-4. 36) 1 R 9,2: "Y deben gozarse cuando conviven con gente de baja condición y despreciada, con los pobres y débiles, y con los enfermos y leprosos, y con los mendigos de los caminos". 37) Cf. Adm 14; cf. Mc 10,27-29.- 2 R 6,1-6: "Los hermanos no se apropien nada para sí, ni casa, ni lugar, ni cosa alguna. Y, como peregrinos y forasteros en este siglo (cf. Gén 23,4; Sal 38,13; 1 Pe 2,11), que sirven al Señor en pobreza y humildad, vayan por limosna confiadamente. Y no tienen por qué avergonzarse, pues el Señor se hizo pobre por nosotros en este mundo (cf. 2 Cor 8,9). Ésta es la excelencia de la altísima pobreza, la que a vosotros, mis queridísimos hermanos, os ha constituido en herederos y reyes del reino de los cielos, os ha hecho pobres en cosas y os ha sublimado en virtudes (cf. Sant 2,5). Sea ésta vuestra porción, la que conduce a la tierra de los vivientes (cf. Sal 141,6). Adheridos enteramente a ella, hermanos amadísimos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, jamás queráis tener ninguna otra cosa bajo el cielo".- 1 R 7,13: "Guárdense los hermanos, dondequiera que estén, en eremitorios o en otros lugares, de apropiarse para sí ningún lugar, ni de vedárselo a nadie".- RCl 8,1-6: "Las hermanas no se apropien nada para sí, ni casa, ni lugar, ni cosa alguna...". 38) R 1 R 11,5-6: "Y ámense mutuamente, como dice el Señor: Éste es mi mandamiento, que os améis unos a otros como yo os he amado (Jn 15,12). Y muestren con obras (cf. Sant 2,18) el amor que se tienen mutuamente, como dice el apóstol: No amemos de palabra y de boca, sino de obra y de verdad (1 Jn 3,18)".- TestCl 59: "Y amándoos mutuamente en la caridad de Cristo, manifestad externamente, con vuestras obras, el amor que os tenéis internamente...". 39) 1 R 9,10: "Y manifieste confiadamente el uno al otro su propia necesidad, para que le encuentre lo necesario y se lo proporcione". 40) Adm 24: "Dichoso el siervo que ama tanto a su hermano cuando está enfermo y no puede corresponderle como cuando está sano y puede corresponderle". 41) 1 R 10,3: "Y ruego al hermano enfermo que por todo dé gracias al Creador; y que desee estar tal como el Señor le quiere, sano o enfermo...". 42) CtaM 15: "Y ninguno de los hermanos que sepa que ha pecado lo abochorne ni lo critique, sino tenga para con él gran misericordia y mantenga muy en secreto el pecado de su hermano". 43) 2 R 7,3: "Y deben evitar siempre airarse y conturbarse a causa del pecado de alguno, porque la ira y la conturbación impiden en sí y en los otros la caridad".- RCl 9,5: "Y la abadesa y sus hermanas deben evitar el airarse y conturbarse a causa del pecado de alguna, porque la ira y la conturbación impiden en sí y en las otras la caridad". 44) Adm 3,6: "Pues ésta es la obediencia caritativa (cf. 1 Pe 1,22), porque satisface a Dios y al prójimo".- SalVir 3: "¡Señora santa caridad, el Señor te salve con tu hermana la santa obediencia!". 45) 2CtaF 10: "Puso, sin embargo, su voluntad en la voluntad del Padre, diciendo...". 46) 2 R 10,2: "Pero los hermanos que son súbditos recuerden que renunciaron por Dios a las propias voluntades".- RCl 10,2: "Pero las hermanas que son súbditas recuerden que renunciaron por Dios a las propias voluntades". 47) 1 R 18,1: "Cada ministro podrá reunirse con sus hermanos una vez por año... para tratar de las cosas que se refieren a Dios".- Test 34: "...es mi testamento, que yo, el hermano Francisco, pequeñuelo, os hago a vosotros, mis benditos hermanos, por esto, para que mejor guardemos católicamente la Regla que prometimos al Señor". 48) 1 R 5,9: "Igualmente, a este propósito, ninguno de los hermanos tenga potestad o dominio, y menos entre ellos". 49) 1 R 5,14-15: "...por la caridad del espíritu, sírvanse y obedézcanse unos u otros de buen grado (cf. Gál 5,13). Y ésta es la verdadera y santa obediencia de nuestro Señor Jesucristo". 50) 2 R 8,1: "Todos los hermanos estén obligados a tener siempre por ministro y siervo general de toda la fraternidad a uno de los hermanos de esta Religión, y estén obligados firmemente a obedecerle". 51) 2 R 10,3: "Por lo cual, les mando firmemente que obedezcan a sus ministros en todo lo que prometieron al Señor observar y no está en contra del alma y de nuestra Regla".- RCl 10,3: "Por lo cual, les mando firmemente que obedezcan a sus abadesas en todo lo que prometieron observar al Señor y no está en contra del alma y de nuestra profesión". 52) 1 R 4,2: "Todos los hermanos que son constituidos ministros y siervos de los otros hermanos, distribuyan a éstos en las provincias y en los lugares en donde estén, visítenlos frecuentemente y amonéstenlos y anímenlos espiritualmente".- RCl 10,1: "La abadesa exhorte y visite a sus hermanas, y corríjalas humilde y caritativamente, y no les mande nada que esté en contra de su alma y de nuestra profesión". 53) 2 R 10,4-6: "Y dondequiera haya hermanos que sepan y conozcan que no pueden observar espiritualmente la Regla, deben y pueden recurrir a sus ministros. Y los ministros acójanlos caritativa y benignamente, y tengan para con ellos una familiaridad tan grande, que puedan los hermanos hablar y comportarse con los ministros como los señores con sus siervos; pues así debe ser, que los ministros sean siervos de todos los hermanos".- RCl 10,4: "Y la abadesa tenga para con ellas una familiaridad tan grande, que puedan las hermanas hablar y comportarse con las abadesas como las señoras con sus siervas; pues así debe ser, que las abadesas sean siervas de todas las hermanas".- TestCl 65-66: "Sea, además, tan acogedora y comunicativa con todas, que puedan manifestarle sin temor sus necesidades y acudir a ella confiadamente, a cualquier hora, como mejor les acomode, lo mismo cada una para sí como en favor de sus hermanas". 54) 1 R 17,4: "Y ningún ministro o predicador se apropie el ser ministro de los hermanos o el oficio de la predicación; de forma que, en cuanto se lo impongan, abandone su oficio sin réplica alguna". 55) 1CtaF I,1: "Todos aquellos que aman al Señor con todo el corazón, con toda el alma y la mente y con todas sus fuerzas (cf. Mc 12,30), y a sus prójimos como a sí mismos (cf. Mt 22,39)...". 56) CtaO 8-9: "Alabadlo, porque es bueno (Sal 135,1), y enaltecedlo en vuestras obras (Tob 13,6); pues para esto os ha enviado al mundo entero, para que de palabra y de obra deis testimonio de su voz y hagáis saber a todos que no hay otro omnipotente sino Él (cf. Tob 13,4)". 57) TC 58: "Amonestaba Francisco a los hermanos... Y les decía: "Que la paz que anunciáis de palabra, la tengáis, y en mayor medida, en vuestros corazones. Que nadie se vea provocado por vosotros a ira o escándalo, sino que por vuestra mansedumbre todos sean inducidos a la paz, a la benignidad y a la concordia. Pues para esto hemos sido llamados: para curar a los heridos, para vendar a los quebrados y para corregir a los equivocados. Pues muchos que parecen ser miembros del diablo, llegarán todavía a ser discípulos de Cristo"". 58) 1 R 16,10-12: "Y todos los hermanos, dondequiera que estén, recuerden que se dieron y que abandonaron sus cuerpos al Señor Jesucristo. Y por su amor deben exponerse a los enemigos tanto visibles como invisibles; porque dice el Señor: Quien pierda su alma por mi causa, la salvará (cf. Lc 9,24) para la vida eterna (Mt 25,46). Dichosos los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos (Mt 5,10)...".- Cf. 2 R 10,11. 59) 1 R 17,5-6: "Por lo que, en la caridad que es Dios (cf. Jn 4,16), ruego a todos mis hermanos, predicadores, orantes, trabajadores, tanto clérigos como laicos, que se empeñen en humillarse en todo, en no gloriarse ni gozarse en sí mismos, ni exaltarse interiormente por las palabras y obras buenas, más aún, por ningún bien que Dios hace o dice y realiza alguna vez en ellos y por ellos...". 60) 1 R 17,17: "Y restituyamos todos los bienes al Señor Dios altísimo y sumo, y reconozcamos que todos son suyos, y démosle gracias por todos ellos, ya que todo bien de Él procede...". 61) 2 R 10,8-9: "Aplíquense, en cambio, a lo que por encima de todo deben anhelar: tener el espíritu del Señor y su santa operación, orar continuamente al Señor con un corazón puro, tener humildad y paciencia en la persecución y en la enfermedad, y amar a los que nos persiguen y reprenden y acusan, porque dice el Señor...".- RCl 10,9: "Aplíquense, en cambio, a lo que por encima de todo deben anhelar: tener el espíritu del Señor y su santa operación...". 62) 2 R 12,4: "...para que, siempre sumisos y sujetos a los pies de la misma santa Iglesia, firmes en la fe católica (cf. Col. 1,23), observemos la pobreza y la humildad y el santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo que firmemente hemos prometido".- RCl 12,13: "...para que, siempre sumisas y sujetas a los pies de la misma santa Iglesia, firmes en la fe católica (cf. Col 1,23), observemos la pobreza y la humildad de nuestro Señor Jesucristo y de su santísima Madre, y el santo Evangelio que firmemente hemos prometido". [Selecciones de Franciscanismo vol. XIII, n.º 37 (1984) 4-22] |
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El Catecismo de la Iglesia Católica, en su número 524, nos dice:
Al celebrar anualmente la liturgia de Adviento, la Iglesia actualiza esta espera del Mesías: participando en la larga preparación de la primera venida del Salvador, los fieles renuevan el ardiente deseo de su segunda Venida (cf. Ap 22, 17). Celebrando la natividad y el martirio del Precursor, la Iglesia se une al deseo de éste: "Es preciso que él crezca y que yo disminuya".
Es
un tiempo de preparación para celebrar la Encarnación del Hijo de Dios
en Navidad. Así como cada año la Navidad parece empezar con más
anticipación en lo comercial, los fieles deben tratar de preparar el
corazón para acercarse más al Señor.
“Nada de vosotros retengáis para vosotros,
a fin de que os reciba todo enteros
el que se os ofrece todo entero.”
Carta a toda la Orden, 29
CELEBRACIÓN DEL TRÁNSITO DE SAN FRANCISCO DE ASÍS
ORDEN FRANCISCANA SEGLAR- Fraternidad SAN GREGORIO MAGNO
ORDEN FRANCISCANA SEGLAR – FRATERNIDAD REGIONAL “SAN GREGORIO MAGNO”
INDICACIONES PREVIAS
- El material que se ofrece aquí es una propuesta que se puede adaptar atendiendo a las
necesidades y circunstancias de cada fraternidad.
- La celebración pretende reunir en comunidad y en oración a los hermanos para
conmemorar el Tránsito de san Francisco de Asís, por lo que se recomienda que se realice
la tarde-noche del 3 de octubre, víspera de la solemnidad del santo.
- La oración ayudará a los hermanos a reconocer a Dios como el Dador a quien debemos
restituir todos los bienes con alabanza y gratitud, y a renovar el espíritu de gratitud por el
don de la vocación cristiana y por la pertenencia a la Familia Franciscana.
- Si es posible, la celebración se llevará a cabo en un templo y se expondrá el Santísimo
Sacramento para la adoración de los hermanos.
- Otros signos que se utilizarán serán un icono del Cristo de san Damián, que será portado
por dos hermanos y colocado delante del altar en el momento indicado, y el cirio pascual,
que permanecerá junto al altar apagado durante toda la celebración y se encenderá cuando
se especifica.
- Para los momentos de reflexión personal se puede escoger música de fondo que ayude a
la adoración y a la contemplación.
MONICIÓN
La oración de esta noche tiene el tono de un gran gozo y el contrapunto
apacible de una vida que se escapa hacia la verdadera Vida, no en la
melancolía y la tristeza de lo que se acaba, sino en la esperanza y la
luminosidad de lo nuevo, de lo que comienza, de lo eterno.
La Pascua de Francisco de Asís, su paso al Padre, tuvo su comienzo en el
monte Alverna. Desde entonces podía decir con verdad: “Vivo yo, pero no soy
yo el que vive, es Cristo quien vive en mí.”
Hoy, justo al lado de su querida ermita de Santa María de los Ángeles,
Francisco puede decir: “Todo se ha cumplido. Padre, a tus manos encomiendo mi
espíritu.”
Cada momento de nuestra vida debe ser un paso hacia nuestra pascua
definitiva. En muchas personas se realizó la Pascua de Jesús de forma
ejemplar. Francisco de Asís vivió este momento con el mismo espíritu de
Jesús, en total entrega a la voluntad de Dios. Recordemos juntos los últimos
pasos del santo en el tramo final de su vida.
CANTO
Rosas de sangre han florecido,
reviven en tu cuerpo la pasión.
Francisco, de amor estás herido,
las manos los pies y el corazón.
Tus manos que acogen a los pobres,
y parten su pan con el mendigo;
yo quiero también amar a todos,
ya puedes, Señor, contar conmigo.
Sembrando la paz y el bien caminas,
y yo, sembrador, iré a tu lado,
en ti el Evangelio es carne viva,
y Cristo otra vez crucificado.
CRONISTA
Es el otoño de 1226. Francisco está en Siena, donde se sometió a una dolorosa
operación. Su precaria salud se debilita alarmantemente. Francisco tiene 45
años, pero la austeridad de vida, las enfermedades y, desde hacía dos años,
las Santas Llagas, habían extremado su debilidad. Cuando el médico le
manifiesta la gravedad de su estado, Francisco responde con serenidad:
FRANCISCO
“¡Bienaventurada, mi hermana la muerte, ella es para mí la puerta de la Vida!”.
CRONISTA
Francisco, herido de muerte, sin fuerzas y casi ciego, conoce que la hora de
su “pascua” ha llegado. Veinte años de su vida han transcurrido desde que se
decidió a seguir la llamada del Señor. Veinte años viviendo contra viento y
marea, en el seno de la Iglesia, “según el santo Evangelio de nuestro Señor
Jesucristo, en altísima pobreza y santa unidad”. Una vida radical y apasionada en
un amor total que ha subido hacia Dios y se ha extendido a los hombres y a
todas las criaturas.
En sus largas horas de enfermo, lejos de la ciudad, Francisco vuelve los ojos
atrás en una mirada agradecida… el beso al leproso… la desnudez ante el Obispo y
el pueblo de Asís… la voz del crucificado en la ermita de San Damián…, la
Porciúncula con los brazos abiertos de la Madre de Cristo, la Virgen pobre y humilde
de Belén y del Calvario… La hermana Clara, la versión femenina de la “forma de
vida” de los hermanos… la que supo interpretar su corazón mejor que nadie… la luz
de Clara en medio de las tinieblas de los días desgarradores de su “noche”… La
multitud que le sigue…
Francisco sigue reviviendo recuerdos… La Regla y Vida… sumiso y obediente a
la Santa Iglesia… “El Señor Papa me la aprobó… Vivir el santo Evangelio en
verdadera pobreza…”
El pensamiento de Francisco vuela a Santa María de los Ángeles, la pequeña
casa de la Virgen, la Porciúncula, el único lugar del que Francisco mandó a
los hermanos que no se marchasen nunca:
FRANCISCO
“Si os echan por una puerta, entrad por la otra”.
CRONISTA
La Porciúncula, cuna y hogar de Francisco y sus hermanos, de la hermana
Clara… ¡Santa María de los Ángeles!
Ahora, cuando sus días están contados, cuando más que nunca Francisco se
abandona al amor de Dios y vive intensamente la simplicidad del pobre y del
hijo que se sabe amado del Padre, siente el deseo de volver a la Porciúncula,
de despedirse de sus hermanos en la casa bendita de Santa María de los
Ángeles.
Y emprenden camino por aquellos campos donde quedaron jirones de su vida
y en los que resuenan aún las alabanzas divinas de los juglares de Dios.
A mitad de camino, pide que le vuelvan de cara a la ciudad de Asís, ¡su
ciudad!, escenario vivo de su vida alegre y despreocupada, de su conversión,
de su aventura a lo divino. Y la bendice agradecido por sus incomprensiones
y bondades; y pide para ella la protección y la ayuda de Dios.
FRANCISCO
¡Bendita seas del Señor, ciudad santa, Tierra y morada de los que conocen y glorifican
su nombre bendito y glorioso por los siglos de los siglos! ¡Por ti se salvarán muchas
almas y en ti habitarán muchos siervos de Dios!
CRONISTA
En Santa María de los Ángeles, Francisco se encuentra en su casa. Fray Elías
y los demás hermanos son como sombras humildes y silenciosas,
sobrecogidos de dolor ante la inminencia de la separación.
En el alma del padre hay mucho amor en esta hora suprema. Todo el dolor
de unos hermanos que por buscar lo mejor, están a punto de olvidar lo
verdadero, de interpretar mal su ideal evangélico… todo se ha diluido en el
mar inmenso de su amor al Cristo Pascual; al Padre de las misericordias; al
Espíritu Santo, alma de su proyecto de vida; a la Virgen Madre… en cuyos
brazos nació y cuyos brazos ha buscado para exhalar el último suspiro; a la
Eucaristía, la presencia real de Jesús en medio de nosotros en humildad y
pobreza.
FRANCISCO
¡Tiemble el hombre todo entero, estremézcase todo el mundo y exulte el cielo cuando
Cristo, el Hijo de Dios vivo, se encuentra sobre el altar en manos del sacerdote! Mirad,
hermanos, la humildad de Dios y derramad ante Él vuestros corazones.
A continuación, se expone el Santísimo Sacramento. Todos, de rodillas, adoramos.
CANTO
Tú eres el Bien, todo bien, sumo bien,
Señor Dios, Vivo y verdadero.
Tú eres Santo, Señor Dios único, que haces maravillas.
Tú eres fuerte, Tú eres grande, Tú eres altísimo.
Tú eres Rey omnipotente, Tú eres Padre Santo, Rey del cielo y de la tierra.
Tú eres Trino y Uno, Señor Dios, todo bien.
Tú eres caridad y amor, Tú eres sabiduría.
Tú eres humildad, Tú eres paciencia, Tú eres seguridad.
CRONISTA
Hay una paz armoniosa en la tarde. Todo canta… El hermano sol, al llegar
al final de la jornada, lo tiñe todo de fuego, cambiando la faz de la tierra.
Llamados por Francisco, los hermanos se acercan. Sus ojos ciegos no pueden
ver, pero su corazón los siente y los ama; quiere tenerlos cerca en esta hora
suprema, como cuando, al calor del fuego en el invierno y en la umbría del
bosque en el verano, les enseñaba a amar a Dios y cantaban las alabanzas
divinas.
FRANCISCO
No estéis tristes, hermanos, es voluntad de nuestro Señor que pase esta hora para entrar
en su gloria… ¡alegrémonos y démosle gracias todos juntos, como hemos hecho siempre!
Hermano León, recita el Cántico de las Criaturas, ¿lo recuerdas, hermano?
CRONISTA
El sencillo fray León y los demás hermanos con él, alzando los brazos,
comienzan a desgranar los versos del Cántico del Hermano Sol. La alabanza del
pobrecillo de Asís resuena en toda la tierra cantando la grandeza de la
creación.
Se recita a coros con música de fondo.
Omnipotente, altísimo, bondadoso Señor,
tuyas son la alabanza, la gloria y el honor;
tan sólo tú eres digno de toda bendición,
y nunca es digno el hombre de hacer de ti mención.
Loado seas por toda criatura, mi Señor,
y en especial loado por el hermano sol,
que alumbra, y abre el día, y es bello en su esplendor,
y lleva por los cielos noticia de su autor.
Y por la hermana luna, de blanca luz menor,
y las estrellas claras, que tu poder creó,
tan limpias, tan hermosas, tan vivas como son,
y brillan en los cielos: ¡loado, mi Señor!
Y por la hermana agua, preciosa en su candor,
que es útil, casta, humilde: ¡loado, mi Señor!
Por el hermano fuego, que alumbra al irse el sol,
y es fuerte, hermoso, alegre: ¡loado mi Señor!
Y por la hermana tierra, que es toda bendición,
la hermana madre tierra, que da en toda ocasión
las hierbas y los frutos y flores de color,
y nos sustenta y rige: ¡loado, mi Señor!
Y por los que perdonan y aguantan por tu amor
los males corporales y la tribulación:
¡felices los que sufren en paz con el dolor,
porque les llega el tiempo de la consolación!
CRONISTA
En el silencio, el Cántico de las Criaturas parecía resonar en toda la creación
con ecos de gratitud hacia su intérprete y cantor. La voz de Francisco se deja
oír:
FRANCISCO
No, hermanos, no digáis todavía amén. Hermano León, te ruego que escribas los
últimos versos que nuestro Señor se digna inspirarme.
CRONISTA
Y fray León, con mano temblorosa, escribe los últimos versos dictados por
Francisco:
FRANCISCO
Y por la hermana muerte: ¡loado, mi Señor!
Ningún viviente escapa de su persecución;
¡ay si en pecado grave sorprende al pecador!
¡Dichosos los que cumplen la voluntad de Dios!
¡No probarán la muerte de la condenación!
En este momento se presenta el icono del Cristo de san Damián. Dos hermanos lo pueden portar desde el
fondo del templo hasta los pies del altar. Mientras, se puede escuchar el siguiente audio o entonar algún
otro canto apropiado:
https://www.youtube.com/watch?v=s1KR3Rgu-ao
CRONISTA
¡Cristo crucificado! ¡El Cristo de la Pascua, por cuyo amor tantas lágrimas
derramó Francisco! ¡El Cristo del monte Alverna, que le marcó a fuego con
dolor y gozo! ¡El Cristo doliente y glorioso!
El Señor de la gloria, cuya cercanía hace más dolorosa la ausencia, arranca
del alma de Francisco una súplica ardiente y confiada que expresa con las
palabras del salmo 141:
FRANCISCO
A voz en grito clamo al Señor,
a voz en grito suplico al Señor;
desahogo ante él mis afanes,
expongo ante él mi angustia,
mientras me va faltando el aliento.
Pero tú conoces mis senderos,
y que en el camino por donde avanzo
me han escondido una trampa.
Mira a la derecha, fíjate:
nadie me hace caso;
no tengo adónde huir;
nadie mira por mi vida.
A ti grito, Señor;
te digo: «Tú eres mi refugio
y mi lote en el país de la vida».
Atiende a mis clamores,
que estoy agotado;
líbrame de mis perseguidores,
que son más fuertes que yo.
Sácame de la prisión,
y daré gracias a tu nombre:
me rodearán los justos
cuando me devuelvas tu favor.
TODOS
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…
CRONISTA
Francisco se dirige a cada uno de sus hermanos. Palabras de consuelo y de
ánimo salen de su boca en esta hora solemne: la paciencia en el sufrimiento,
fidelidad a la vida según el santo Evangelio y a la altísima pobreza, a la Iglesia de
Roma… el gozo de ser pobres y sentirse, por ello, amados del Señor.
Se recita a dos coros el Salmo 112:
Alabad, siervos del Señor,
alabad el nombre del Señor.
Bendito sea el nombre del Señor,
ahora y por siempre:
de la salida del sol hasta su ocaso,
alabado sea el nombre del Señor.
El Señor se eleva sobre todos los pueblos,
su gloria sobre los cielos.
¿Quién como el Señor, Dios nuestro,
que se eleva en su trono
y se abaja para mirar
al cielo y a la tierra?
Levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para sentarlo con los príncipes,
los príncipes de su pueblo;
a la estéril le da un puesto en la casa,
como madre feliz de hijos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…
CRONISTA
Mientras Francisco yace en la Porciúncula, Clara y las hermanas sienten cerca
al hermano en esta hora bendita. Francisco les mandó por escrito una
bendición, asegurando que lo verían de nuevo y sentirían un gran consuelo.
Y una última voluntad para las hermanas:
FRANCISCO
“Yo, Francisco, pequeñuelo, quiero seguir la vida y pobreza de nuestro Señor Jesucristo
y de su santísima Madre, y perseverar en ella hasta el final; y os ruego, señoras mías, y
os aconsejo que viváis siempre en esta santísima vida y pobreza. Y estad alerta, para no
apartaros jamás de ella por enseñanza o consejo de nadie.”
CRONISTA
La tarde va cayendo y la vida de Francisco se apaga como el sol tras la cumbre
de las montañas. Ha pedido que lo dejen morir desnudo sobre la tierra. Los
hermanos consiguen que acepte un hábito de limosna.
El hermano Francisco sabe que, cuando él muera, es vital que el espíritu
fraterno mantenga unidos a los hermanos a través del tiempo y de la distancia,
y se estremezcan de gozo cuando se reúnan en cualquier parte del mundo.
Pide un pan, y en un gesto profético que recuerda la última cena de Jesús con
los suyos, con amor y sencillez, lo parte y lo reparte entre sus hermanos: es el
pan de la unidad.
Después, con los brazos cruzados bendice a todos los que en el lugar de Santa
María de los Ángeles fueron consagrados al Señor.
Se puede entonar la bendición de san Francisco o escuchar el siguiente audio:
https://www.youtube.com/watch?v=OfpL_9nfXVM
El Señor te bendiga y te guarde;
te muestre su rostro
y tenga misericordia de ti.
Vuelva su rostro a ti y te dé la paz.
¡El Señor te bendiga!
CRONISTA
Y quiere que su última enseñanza a los hermanos sea la del mismo Jesucristo
por medio del evangelista Juan:
LECTURA DE LA PALABRA
Del Evangelio según san Juan
Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este
mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el
extremo.
Durante la cena, cuando ya el diablo había puesto en el corazón a Judas Iscariote, hijo de
Simón, el propósito de entregarlo, sabiendo que el Padre le había puesto todo en sus manos y
que había salido de Dios y a Dios volvía, se levanta de la mesa, se quita sus vestidos y, tomando
una toalla, se la ciñó. Luego echa agua en un lebrillo y se puso a lavar los pies de los discípulos
y a secárselos con la toalla con que estaba ceñido. Después que les lavó los pies, tomó sus
vestidos, volvió a la mesa, y les dijo: “¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros
me llamáis “el Maestro” y “el Señor”, y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el
Maestro, os he lavado los pies, vosotros también debéis lavaros los pies unos a otros. Porque os
he dado ejemplo, para que también vosotros hagáis como yo he hecho con vosotros.
“En verdad, en verdad os digo: no es más el siervo que su amo, ni el enviado más que el que
envía. Sabiendo esto, dichosos seréis si lo cumplís.”
“Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros. Que, como yo os he amado,
así os améis también vosotros los unos a los otros. En esto conocerán todos que sois discípulos
míos: si os tenéis amor los unos a los otros”.
CRONISTA
La lectura del pasaje del lavatorio provoca en Francisco lágrimas de
compasión.
En un cielo sereno brillan las primeras estrellas… El hermano Francisco se
apaga como la llama de un candil cuando se acaba el aceite. Una última
palabra:
FRANCISCO
“Yo he cumplido mi tarea. Cristo os enseñe la vuestra.”
Se enciende el cirio pascual. Momento de adoración personal en silencio.
CRONISTA
Todo está consumado. Francisco muere pobre, desnudo sobre la tierra.
Después de permanecer en el suelo algún tiempo, su cuerpo fue lavado y
amortajado… “Creyérase- dijo más tarde el hermano León- estar viendo al
divino Crucificado bajado de la cruz.”
El silencio de la noche se ve interrumpido por la salmodia de los hermanos
que, unida a los coros celestes, cantan la gloria de Dios. La paz y el bien se
extienden sobre la tierra.
En alabanza de Cristo bendito y de la Virgen María su Madre, la “pobrecita
Virgen que nos dio al Hijo de Dios, lo envolvió en pañales y lo acostó en el
pesebre.”
BENDICIÓN Y RESERVA
ITINERARIO CUARESMAL
TOCAR LA CARNE SUFRIENTE DE CRISTO EN LOS OTROS.
INTRODUCCIÓN:
Celebrar el centenario de la impresión de los estigmas como Familia Franciscana es una invitación a
recuperar en nuestra vida cotidiana esa dimensión de silencio orante y contemplativo que nos
sitúa ante lo esencial, que nos permite reconocer el deseo de infinito que reside en nuestro corazón,
que nos permite escucharnos a nosotros mismos, a los demás y a Dios. De hecho, aún hoy se presenta
al Poverello como una persona que hizo de la escucha un estilo de vida: «San Francisco de Asís
escuchó la voz de Dios, escuchó la voz del pobre, escuchó la voz del enfermo, escuchó la voz de
la naturaleza. Y todo eso lo transforma en un estilo de vida. Deseo que la semilla de san Francisco
crezca en tantos corazones» (Fratelli tutti 48).
CRUZ:
Elaborar una cruz, con dos palos y una cuerda, sencilla y nos acompañará toda la cuaresma
ESTRUCTURA DIARIA:
Oración de ofrecimiento por la mañana :
Te adoramos, Señor Jesucristo,
aquí y en todas las Iglesias que hay en el mundo,
y te bendecimos,
porque por tu santa cruz redimiste al mundo
Leer el Evangelio del día, reflexionarlo y hacer un compromiso diario, para pasar del evangelio a
la vida.
Participación en la Eucaristía o visita al Santísimo.
Tener un recuerdo especial, diario a nuestra Madre, la Virgen María, rezamos el Ángelus
Ayuno Personal. (Además de lo establecido por la Iglesia) Buscamos a qué ayunar
personalmente, podemos ayunar a fumar o consumir alcohol, uso inmoderado de la
internet, excesivas horas ante la televisión, preocupaciones por otras formas de
entretenimiento, móvil,… Ese ayuno nos debe llevar a ofrecer la Alegría en nuestro rostro y
transmitir la fragancia de nuestra Libertad
Hacer las actividades propuestas semanales. (Francisco de Asís, tras un intenso período de
actividad apostólica, se retiró al Alverna para realizar una cuaresma de ayuno y oración, como era
su costumbre)
Oración para finalizar el día: Alabanzas al Dios Altísimo
Tú eres el santo Señor Dios único, el que hace maravillas.
Tú eres el fuerte, tu eres el grande, tú eres el altísimo,
tú eres el rey omnipotente; tú Padre santo, rey del cielo y de la tierra.
Tú eres el trino y uno, Señor Dios de los dioses;
tú eres el bien, el todo bien, el sumo bien,
Señor Dios vivo y verdadero.
Tú eres el amor, la caridad; tú eres la sabiduría,
tú eres la humildad, tú eres la paciencia,
tú eres la belleza, tú eres la mansedumbre;
tú eres la seguridad, tú eres el descanso,
tú eres el gozo, tú eres nuestra esperanza y alegría,
tú eres la justicia, tú eres la templanza,
tú eres toda nuestra riqueza a satisfacción.
Tú eres la belleza, tú eres la mansedumbre,
tú eres el protector, tú eres nuestro custodio y defensor;
tú eres la fortaleza, tú eres el refrigerio.
Tú eres nuestra esperanza, tú eres nuestra fe,
tú eres nuestra caridad, tú eres toda nuestra dulzura,
tú eres nuestra vida eterna,
grande y admirable Señor,
Dios omnipotente, misericordioso Salvador. Amén
DISTRIBUCIÓN SEMANALES: Los días del 14 al 17 de febrero, los dejaremos como días previos y
dedicaremos a preparación de material y personal. Planificación.
1ª SEMANA DEL 18 AL 24 DE FEBRERO:
UNA SEMANA PARA ACOGER LA PALABRA Y SANAR A LOS DÉBILES/HERIDOS.
REFLEXIÓN: “es tiempo de actuar, y en Cuaresma actuar es también detenerse. Detenerse
en oración, para acoger la Palabra de Dios, y detenerse como el samaritano, ante el hermano
herido” porque “el amor a Dios y al prójimo es un único amor”. El papa Francisco
MEDITACIÓN: 1 Celano 94-95 https://www.franciscanos.org/fuentes/1Cel04.html
RETIRO: Meditar la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo según San Marcos 14, 1-15, 47. Sacar
conclusiones concretas para mi vida
ACTIVIDADES:
Descubrir a los hnos a sanar (muy especialmente a los hermanos de la OFS) e intentar curar sus
heridas y si no se puede desde la proximidad hacerlo desde la oración.
Llevar amor y compañía aquellos hermanos que lo necesiten.
2ª SEMANA DEL 25 DE FEBRERO AL 2 DE MARZO:
UNA SEMANA PARA DESCUBRIR UN ESTILO DE VIDA: SER MENOR
REFLEXIÓN: “el Papa afirma que podemos apegarnos al dinero, a ciertos proyectos,
ideas, objetivos, a nuestra posición, a una tradición e incluso a algunas personas. Esas
cosas en lugar de impulsarnos, nos paralizarán. En lugar de unirnos, nos enfrentarán.
Existe, sin embargo, una nueva humanidad, la de los pequeños y humildes que no han
sucumbido al encanto de la mentira. Mientras que los ídolos vuelven mudos, ciegos,
sordos, inmóviles a quienes les sirven, los pobres de espíritu están inmediatamente
abiertos y bien dispuestos; son una fuerza silenciosa del bien que sana y sostiene el
mundo”.
MEDITACIÓN: Leyenda mayor 13, 1-10 https://www.franciscanos.org/fuentes/lma05.html
RETIRO: Leer Juan 13, 1-17. Analizar mi vida y establecer actividades concretas para ser
pobre para servir y humilde para acoger y escuchar: ser menor.
ACTIVIDADES:
Realizar las actividades concretas de retiro y siempre desde la Alegría.
Estar dispuesto hacer lo que nadie quiere en servicio de la Iglesia particular
3ª SEMANA DEL 3 al 9 DE MARZO:
UNA SEMANA PARA SER HERMANO.
REFLEXIÓN: El Papa Francisco invitó a la Orden Franciscana Secular (OFS) a "dar testimonio de
Jesús con una vida sencilla, sin pretensiones, contentándose siempre con seguir a Cristo pobre y
crucificado, como hicieron San Francisco y tantos hombres y mujeres de su Orden". "Ustedes son
hombres y mujeres comprometidos a vivir en el mundo según el carisma franciscano. Un carisma
que consiste esencialmente en observar el santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo. La
vocación del franciscano secular es vivir el Evangelio en el mundo al estilo del 'Poverello'; tomar el
Evangelio como 'forma y regla' de vida" EL Papa Francisco a la OFS DE 15 de noviembre de 2021.
La vocación a la OFS es una llamada a vivir el Evangelio en comunión fraterna. Con este fin,
los miembros de la OFS se reúnen en comunidades eclesiales, que se llaman Fraternidades.
(art 3.3 CCGG de la OFS)
MEDITACIÓN: 2 Celano 49 https://www.franciscanos.org/fuentes/2Cel02.html
RETIRO: Leer Juan 13, 1-17. Analizar mi vocación de franciscano seglar y cómo vivo el ser
hermano en mi Fraternidad Local, Regional y Nacional. ¿Cómo crecer en ser hermano de mis
hermanos de fraternidad?
ACTIVIDADES:
Perdonar todas las heridas que me hayan causado mis hermanos y curar las que yo he causado
desde el amor. El perdón debe tener sentimientos de comprensión, empatía y compasión para la
persona que te hirió y nunca permitir que mal cicatrice las heridas.
Poner en práctica todo lo planteado en el retiro
4ª SEMANA DEL 10 AL 16 DE MARZO:
UNA SEMANA PARA DESCUBRIR EL SENTIDO DE SINODALIDAD Y CASA COMÚN
REFLEXIÓN: “Delante de la presencia de Dios nos convertimos en hermanas y hermanos,
percibimos a los demás con nueva intensidad; en lugar de amenazas y enemigos encontramos
compañeras y compañeros de viaje. Este es el sueño de Dios, la tierra prometida hacia la que
marchamos cuando salimos de la esclavitud”. El Sucesor de Pedro alude a la forma sinodal de la
Iglesia, que en estos últimos años estamos redescubriendo y cultivando, y sugiere que en la
Cuaresma se tomen “pequeñas y grandes decisiones a contracorriente, capaces de cambiar la
cotidianeidad de las personas y la vida de un barrio o del pueblo: los hábitos de compra, el cuidado
de la creación, la inclusión de los invisibles o los despreciados”.
MEDITACIÓN:
o Epígrafe 1 y 2 de Laudato Si (se puede leer entera)
https://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papafrancesco_
20150524_enciclica-laudato-si.html
o Epígrafe 171 de EVANGELII GAUDIUM
https://www.vatican.va/content/francesco/es/apost_exhortations/documents/papafrancesco_
esortazione-ap_20131124_evangeliigaudium.
html#El_acompa%C3%B1amiento_personal_de_los_procesos_de_crecimiento
RETIRO: Ser Iglesia. ¿Qué nos pide a nosotros la sinodalidad hoy 2024 como franciscano
secular/seglar?
https://es.catholic.net/op/articulos/79562/la-sinodalidad-es-un-proceso-dinamico-que-no-terminanunca.
html#modal
ACTIVIDADES:
Caminar juntos como Pueblo de Dios, escuchando (especialmente al Espíritu Santo), hablando
desde la libertad, discerniendo, … Participando en la misión de la Iglesia: “ Anunciando a Cristo
Resucitado”
Promover el encuentro con quienes no creen en o no profesan ninguna religión, favoreciendo
iniciativas comunes de ayuda a los pobres y necesitados Dios.
Cuidar la casa común es una obligación porque de este cuidado depende su supervivencia, la
supervivencia de los seres vivos y nuestra propia supervivencia. Reciclar, Usar productos
reutilizables, apagar luces, consumir productos ecológicos y locales, no malgastar el agua, utilizando
transporte público,…
5ª SEMANA DEL 17 al 23 DE MARZO:
UNA SEMANA PARA ESTABLECER UNA AUTÉNTICA CONVERSIÓN, VIVIR LA PENITENCIA
DESDE UNA CULTURA GRATUIDAD Y ENTREGA
REFLEXIÓN: “También hoy llega al cielo el grito de tantos hermanos y hermanas oprimidos.
Preguntémonos: ¿nos llega también a nosotros? ¿Nos sacude? ¿Nos conmueve? Muchos
factores nos alejan los unos de los otros, negando la fraternidad que nos une desde el
origen”, añade. El Sucesor de Pedro recuerda su viaje a Lampedusa, en el que ante la
globalización de la indiferencia planteó dos preguntas, que son cada vez más actuales:
«¿Dónde estás?» (Gn 3,9) y «¿Dónde está tu hermano?» (Gn 4,9).
MEDITACIÓN: ALABANZAS DEL DIOS ALTÍSIMO https://www.franciscanos.org/esfa/ald.html
RETIRO: Reflexionar sobre: TOCAR LA CARNE SUFRIENTE DE CRISTO EN LOS OTROS
podemos usar:
https://alfayomega.es/el-papa-invita-a-la-iglesia-a-tocar-la-carne-sufriente-de-los-demas/
ACTIVIDADES:
Realizar un buen examen de conciencia y descubrir mis pecados. Recibir el Sacramento de la
Penitencia.
Elaborar esta semana, UNA SEMANA especial DE SILENCIO Y ORACIÓN.
Elaborar UN PROYECTO PASCUAL concreto y realizarlo en la Pascua desde la Obras de
Misericordias: (llevarlo a la VIGILIA DE RESURRECCIÓN y ofrecerlo)
Colaborar con algún proyecto que sea alimentar: “Dar de comer”(literalmente)
Visitar a los hermanos enfermos y a nuestros mayores
Comprometerme en concreto para luchar de alguna forma por la dignidad de las
personas, participando en algún proyecto
Rezar por los presos.
Consolar a los tristes, aprender a consolar.
Establecer relaciones de acogida, vecindad y fraternidad con los que nos rodean y
especialmente con los que han llegado de fuera.
Intentemos enseñar, acompañar, aconsejar, corregir fraternalmente siempre desde el
amor aquellos hermanos que lo necesiten.
Escuchar, acoger, perdonar, sanar, … a todos con amor
Orar a Dios por los vivos y por los difuntos.
…
EL PAPA NOS INVITÓ A NO CANSARSE DE REPETIR QUE "¡CRISTO HA RESUCITADO!" Y
ADEMÁS DE REPETIRLO DE PALABRA, SOBRE TODO HACERLO "CON EL TESTIMONIO DE
NUESTRA VIDA". "LA BUENA NOTICIA DE LA RESURRECCIÓN DEBERÍA
TRANSPARENTARSE EN NUESTRO ROSTRO, EN NUESTROS SENTIMIENTOS Y ACTOS, EN
EL MODO CÓMO TRATAMOS A LOS OTROS".
CRISTO ESTÁ VIVO Y PASA, TRANSFORMA Y LIBERA
PAZ Y BIEN.